El oso hormiguero sedoso (Cyclopes didactylus), conocido en Brasil como tamanduaí, tamanduá-i, tamanduá-seda o tamanduá-cigarra, es el más pequeño de los osos hormigueros. Según la ficha de la especie en el Sistema de Evaluación del Riesgo de Extinción de la Biodiversidad (SALVE) del ICMBio, publicada en 2024 por Flávia Miranda y colegas, el adulto rara vez supera los 400 gramos.
La misma ficha lo describe como una especie poco estudiada, a causa de su hábito críptico, nocturno y arborícola: vive en los árboles y rara vez baja al suelo.
Un solitario que descansa enrollado entre bejucos
Los osos hormigueros sedosos son solitarios, con excepción del par formado por la hembra y la cría y de las parejas que permanecen juntas por breves períodos en la época de reproducción. Durante el día, el animal descansa en las copas y, según la ficha del ICMBio, que cita a Nowak (1999), no pasa más de dos días en el mismo árbol de descanso. El Grupo de Especialistas en Osos Hormigueros, Perezosos y Armadillos de la UICN registra que reposa enrollado, a la sombra de bejucos o de la copa.
Esa combinación de actividad nocturna, tamaño diminuto y reposo escondido explica por qué es tan difícil de ver, incluso en lugares donde la especie existe.
Pelaje sedoso, garras y cola para vivir colgado
La ficha del ICMBio describe el pelaje de Cyclopes didactylus como muy denso y corto, amarillo-acastañado, con patas y cola grises y franjas negras, dorsal y ventral, bien marcadas. Es el pelo que da a la especie su nombre popular de tamanduá-seda. De acuerdo con el Animal Diversity Web, de la Universidad de Míchigan, el pelo sedoso recuerda las fibras de los frutos de los árboles del género Ceiba, las ceibas. Esa semejanza se señala como camuflaje frente a depredadores de vista aguda, como el águila harpía.
El Animal Diversity Web describe también cómo se defiende cuando es amenazado: se yergue sobre las patas traseras, se sujeta a la rama con los pies y la cola, mantiene las patas delanteras junto al rostro y golpea con rapidez usando las grandes garras.
El miembro anterior del oso hormiguero sedoso tiene dos garras largas, en el segundo y el tercer dedo, y el posterior tiene cuatro garras largas, según la ficha del ICMBio, que cita a Emmons y Feer (1990). La cola es larga, prensil y sin pelos en la cara ventral. La misma ficha, apoyada en Dickman (1984), informa que una unión en la planta del pie permite doblar las garras hacia atrás, lo que, sumado a la cola, ayuda al animal a agarrarse a las ramas.
Hormigas que viven en bejucos y ramas
El alimento preferido es la hormiga que vive en los tallos de los bejucos y en las ramas, según el ICMBio, que cita a Best y Harada (1985), Montgomery (1985) y Miranda y colegas (2009). Los escarabajos aparecen en proporciones menores en la dieta. Al analizar el contenido del estómago de dos individuos capturados en la Isla de São Luís, en Maranhão, Miranda y colegas encontraron fragmentos de cuatro géneros de hormigas: Camponotus, Dolichoderus, Pseudomyrmex y Solenopsis.
El Animal Diversity Web describe al animal como oportunista: busca alimento en las copas e invade hormigueros con la lengua larga y pegajosa. La fuente estima un consumo medio de 100 a 8.000 hormigas por día, un rango amplio.
Metabolismo bajo, área pequeña y una sola cría
La baja tasa metabólica del oso hormiguero sedoso se traduce en una temperatura corporal de cerca de 33 grados Celsius y en una capacidad reducida de regular el calor, según McNab (1985), citado por el ICMBio. Ese límite restringe a la especie a bosques por debajo de los 1.500 metros de altitud.
En un estudio en la Isla de Barro Colorado, en Panamá, Montgomery (1985) estimó el área de vida de un macho adulto en 11 hectáreas, frente a un promedio de 2,8 hectáreas en las hembras. El macho acompañado superponía su territorio al de dos hembras, pero no al de otros machos.
La gestación dura de 120 a 150 días y resulta en una única cría. Según la ficha del ICMBio, que cita a Eisenberg y Redford (1999), el cuidado parental es intenso. De acuerdo con el Animal Diversity Web, la hembra deja a la cría en un nido de hojas secas dentro de un hueco de tronco, ambos padres la alimentan con insectos semidigeridos que regurgitan y el macho a veces carga a la cría en la espalda.
Siete especies y una población amenazada en el Nordeste
Durante mucho tiempo, el género fue tratado como una sola especie. En una revisión taxonómica publicada en 2018 en el Zoological Journal of the Linnean Society, Flávia Miranda y colegas analizaron ADN mitocondrial y nuclear, cráneos y patrones de pelaje de más de 280 ejemplares de museos y concluyeron que el género Cyclopes reúne al menos siete especies. El nombre Cyclopes didactylus quedó restringido a una parte de la distribución.
En Brasil, según el ICMBio, Cyclopes didactylus ocurre en la margen derecha del río Amazonas, en Pará, y en los estados de Maranhão y Piauí. Hay también una población aislada en la Mata Atlántica del Nordeste, separada de la amazónica por cerca de mil kilómetros. La especie está clasificada como Preocupación Menor (LC), porque la subpoblación amazónica, que representa la mayor parte del total, no sufre grandes amenazas. La del Nordeste, de distribución muy restringida y fragmentada, podría encuadrarse como Vulnerable, de acuerdo con la ficha.
Las principales amenazas señaladas por el ICMBio son la agricultura, la deforestación, la desconexión del hábitat y la captura para el comercio ilegal. En la porción amazónica, la pérdida de hábitat dentro del área de ocurrencia se estimó en 4,1% en los últimos 20 años, según un cálculo del ICMBio a partir de datos de MapBiomas. En la Mata Atlántica del Nordeste, según el ICMBio, la especie no sobrevive cuando el bosque original se convierte en cañaverales y otros cultivos.
Reportaje: Natália Santos / Revista Amazônia