La anguila del lodo respira por la boca y cruza tierra húmeda cuando se seca su charca
La respiración aérea por la mucosa de la boca y la faringe permite a este pez sobrevivir fuera del agua y llegar a zonas que aún están inundadas.
La respiración aérea por la mucosa de la boca y la faringe permite a este pez sobrevivir fuera del agua y llegar a zonas que aún están inundadas.
La garcita estriada espera inmóvil, deja caer un objeto flotante sobre el agua y captura al pez que se acerca a investigarlo.
En la chinche gigante de agua, la hembra pega los huevos en el dorso del macho, que los carga hasta la eclosión mientras sigue viviendo y cazando en el agua.
La anhinga deja que sus plumas se empapen, asoma solo el cuello y ataca con un pico recto, como una lanza, que perfora a los peces en lugar de sujetarlos.
El tero combina el espolón del ala, el vuelo rasante, los gritos de alarma y un nido camuflado en el suelo para defender el campo abierto, donde casi no hay refugio.
La hembra apila hojas húmedas y barro en un montículo donde la fermentación libera calor constante. La temperatura del nido define si las crías serán machos o hembras.
El pez luna, el mayor pez óseo del mundo, comienza su vida como una larva de pocos milímetros y puede superar los mil kilos de adulto. Su crecimiento se apoya en una presa con muy poco valor nutritivo.
El macho del cangrejo violinista carga una pinza mucho mayor que la otra, y no es para comer. Con la marea baja, la pinza se vuelve una señal de cortejo y una herramienta para defender la madriguera.
El sapo cururú (Rhinella marina) guarda una toxina cardioactiva en dos glándulas detrás de los ojos. Basta una mordida para liberarla, y en los perros puede causar una intoxicación grave.
La araña armadeira (Phoneutria) no teje telaraña para cazar. Se alza, levanta las patas delanteras y muestra los quelíceros rojos antes de usar un veneno que actúa sobre el sistema nervioso.