El hongo de las hormigas zombi aparece oculto en musgos de la Amazonía, según un estudio

Un equipo del Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonía (INPA), de Brasil, encontró evidencias de que el hongo asociado a las llamadas hormigas zombi también puede vivir dentro de los musgos de la selva amazónica. El material se recolectó en la Reserva Forestal Adolpho Ducke, al norte de Manaos, y se analizó mediante metabarcoding, una técnica que identifica el ADN de distintos organismos en una misma muestra. El resultado, publicado en 2026 en la revista científica IMA Fungus, sugiere que Ophiocordyceps tiene una fase endofítica, silenciosa y poco conocida, además de la etapa parasitaria que altera el comportamiento de las hormigas.

Un hongo no necesita verse para estar presente

El hallazgo llama la atención porque el género Ophiocordyceps es conocido sobre todo por su capacidad de infectar insectos. El ejemplo más famoso es Ophiocordyceps unilateralis, llamado popularmente el hongo de las hormigas zombi. Tras entrar en el cuerpo del insecto, el hongo se extiende e interfiere en sus músculos, y lleva a la hormiga a abandonar la colonia y buscar un ambiente adecuado para dispersar las esporas.

El comportamiento parece sacado de una película de terror, pero la explicación científica es más compleja que la idea de un hongo que controla directamente el cerebro. Los estudios indican que el invasor crece alrededor del cerebro sin necesariamente envolverlo por completo. La acción puede ejercerse mediante compuestos químicos y a través de la interferencia en la musculatura del animal.

Al llegar a un punto con temperatura y humedad favorables, la hormiga clava las mandíbulas en una hoja, una rama u otra superficie. Esa mordida final, conocida como «mordida de la muerte», mantiene el cuerpo inmóvil después de la muerte y favorece la liberación de las esporas. El lugar elegido, por lo tanto, no sería aleatorio.

Lo que los investigadores hallaron en los musgos

El género Ophiocordyceps reúne más de 350 especies de hongos que parasitan diferentes insectos. La nueva investigación indica que algunos linajes también pueden colonizar musgos como endófitos, es decir, vivir dentro del tejido vegetal sin producir señales externas evidentes.

Los investigadores analizaron muestras de musgos y encontraron material genético del hongo incluso en puntos situados a más de 9,7 metros de hormigas infectadas. Este dato no prueba por sí solo que todas las hormigas busquen deliberadamente musgos colonizados, pero refuerza la hipótesis de una conexión ecológica entre el insecto, el hongo y la planta.

Según el INPA, los investigadores detectaron ADN de Ophiocordyceps en musgos recolectados en la Reserva Adolpho Ducke, en Manaos, durante el estudio publicado en 2026 en IMA Fungus. El trabajo completo se titula «Metabarcoding reveals a hidden endophytic stage of the zombie-ant fungus in Amazonian mosses». Presenta el análisis genético y la hipótesis sobre esta fase oculta del ciclo de vida.

Una pista sobre dónde mueren las hormigas infectadas

Antes de este estudio, los científicos ya habían observado que ciertas hormigas infectadas muerden o buscan musgos. Faltaba saber si ese comportamiento tenía relación con la presencia del propio hongo en la planta. El análisis genético realizado por el INPA encontró señales de Ophiocordyceps en comunidades de musgos de la Reserva Ducke, incluso cuando no había una hormiga parasitada inmediatamente cerca.

La interpretación más probable es que el hongo pueda permanecer en las plantas durante períodos en que hay pocos insectos disponibles para infectar. En ese escenario, el musgo funcionaría como una especie de refugio o reservorio temporal, y permitiría que el organismo atraviese condiciones desfavorables hasta encontrar un nuevo hospedador.

El metabarcoding es especialmente útil en ambientes como la Amazonía, donde una pequeña muestra puede contener una comunidad extensa de hongos, bacterias y otros organismos.

Lo que el descubrimiento todavía no responde

La investigación no demuestra que el hongo convierta el musgo en una trampa para hormigas, ni confirma que el insecto pueda identificar de forma consciente la presencia del organismo. Tampoco está establecido si la colonización de los musgos ocurre de manera amplia en todas las especies de Ophiocordyceps o si se limita a ciertos linajes y condiciones ambientales.

Otra cuestión abierta es el mecanismo que llevaría a una hormiga infectada a elegir una planta colonizada por el mismo hongo. Puede haber atracción química, preferencia por características de humedad y temperatura, o simplemente una combinación entre el comportamiento del insecto y la distribución de los musgos en el bosque. La distancia registrada en las muestras también exige nuevas recolecciones para estimar con qué frecuencia se da realmente este patrón.

Los próximos pasos deberían ampliar la recolección de musgos, probar si el hongo sigue siendo viable dentro de las plantas e investigar si las hormigas infectadas realmente eligen estos lugares con mayor frecuencia. Mientras no existan esos datos, la relación seguirá siendo una hipótesis sólida, pero no definitiva.

Por qué importa para la Amazonía

La Reserva Ducke se encuentra en una de las áreas de investigación más importantes de la Amazonía brasileña, cerca de Manaos y vinculada a estudios sobre biodiversidad, clima e interacciones entre especies. Un descubrimiento de este tipo amplía el conocimiento sobre los hongos amazónicos, un grupo todavía poco muestreado en comparación con las plantas y los animales.

En todos los estados de la Amazonía Legal, las relaciones entre hongos, insectos y plantas pueden cumplir funciones ecológicas que siguen invisibles. Los hongos endófitos pueden afectar la resistencia de las plantas, la descomposición de la materia orgánica y la circulación de nutrientes. En el caso de Ophiocordyceps, comprender esa red puede explicar mejor cómo persiste el parásito y cómo influye en las comunidades de hormigas del sotobosque.

El hallazgo también refuerza una precaución importante: el término «zombi» es una simplificación periodística de un fenómeno biológico de manipulación del comportamiento. No hay evidencia de riesgo para los seres humanos asociada al descubrimiento, y el estudio trata de una relación entre hongos e insectos en el ambiente amazónico. El interés está en entender cómo evolucionó un hongo para explotar distintos hospedadores y entornos dentro de un bosque extremadamente diverso.

Reportaje: Natália Santos / Revista Amazônia

Anne Silva
Editora · Amazonia Mag

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