El cormorán neotropical moja las plumas para bucear y seca las alas al sol después de pescar

El cormorán neotropical (conocido en Brasil como biguá) mantiene un plumaje menos impermeable que el de muchas otras aves acuáticas, y esa característica reduce la cantidad de aire retenido entre las plumas. Con menos flotación, consigue hundirse y perseguir peces con más facilidad durante el buceo. La misma adaptación explica la escena tan común de un ejemplar posado con las alas abiertas frente al sol después de pescar.

El agua que penetra parcialmente en el plumaje no es un defecto accidental, sino parte del funcionamiento del cuerpo de esta ave. Tras nadar y capturar alimento, el cormorán necesita eliminar la humedad acumulada para recuperar las condiciones adecuadas de vuelo y aislamiento. En ríos, lagos, estuarios y zonas costeras, también puede reunirse con otros individuos para cercar cardúmenes y aumentar la eficacia de la captura.

Cómo el plumaje facilita el buceo

Las plumas de las aves acuáticas suelen retener una capa de aire que contribuye a la flotación. En el cormorán neotropical, esa impermeabilización es relativamente baja. El agua ocupa parte de los espacios entre las plumas y sustituye una porción del aire que ayudaría a mantenerlo en la superficie. El resultado es un cuerpo que ofrece menos resistencia para hundirse cuando el ave impulsa las patas y el cuerpo hacia el pez.

Esta característica no significa que el cormorán sea incapaz de flotar ni que su plumaje quede completamente empapado. Indica un equilibrio entre permanecer en el agua y poder sumergirse con rapidez. El ave conserva el control de la posición del cuerpo y usa las patas para avanzar durante la búsqueda. A diferencia de un animal que depende solo de la superficie, el cormorán convierte el agua en un espacio de persecución, donde puede seguir a las presas a distintas profundidades.

Qué ocurre con las plumas durante la pesca

Durante la inmersión, el agua entra en contacto directo con las plumas externas y con la capa de plumaje cercana al cuerpo. Ese contacto reduce el aire retenido y aumenta el peso del plumaje mientras está mojado. El ave gana una condición favorable para permanecer sumergida, pero después debe afrontar el costo de ese proceso. Las plumas húmedas dificultan el vuelo y alteran el aislamiento térmico que protege al cuerpo de la pérdida de calor.

Por eso el secado forma parte de la rutina después de la pesca. El cormorán se posa en ramas, piedras, troncos, postes u otras estructuras expuestas y abre las alas. En esa posición amplía la superficie del plumaje en contacto con el aire y con la radiación solar. El viento también ayuda a llevarse la humedad. La postura no es un gesto de amenaza ni un intento de parecer más grande, sino una forma de recuperar las condiciones del plumaje.

Por qué abre las alas al sol

Con las alas abiertas, el cormorán expone las plumas de ambas superficies al ambiente, en lugar de dejarlas comprimidas contra el cuerpo. La luz solar calienta el plumaje, mientras el movimiento del aire favorece la evaporación del agua. El ave puede permanecer en esa posición durante un tiempo, ajustando el cuerpo según la incidencia del sol y las condiciones del lugar. El comportamiento es más evidente después de una secuencia de buceos.

El secado debe producirse sin interrumpir por completo la vigilancia. El cormorán mantiene la cabeza en una posición que le permite observar el entorno y puede recoger las alas si percibe una amenaza. En áreas con varios individuos, las aves alternan momentos de pesca, descanso y exposición del plumaje. La elección de un punto abierto, sobre el agua o cerca de ella, combina dos necesidades: facilitar el secado y seguir cerca del ambiente donde está el alimento.

Cómo la pesca en grupo cerca al cardumen

Cuando encuentran peces reunidos, los cormoranes pueden actuar en grupo y desplazarse por el agua de manera coordinada. Las aves avanzan en una dirección y reducen las rutas de escape del cardumen. El movimiento de varios individuos crea un frente de persecución, que hace que los peces se concentren o cambien de posición. Cada ave aprovecha la oportunidad para sumergirse y capturar una presa.

El mecanismo no depende de una división fija de tareas, como si hubiera individuos asignados a funciones permanentes. La ventaja está en la presencia simultánea de varias aves y en el movimiento del conjunto. Un cardumen cercado tiende a quedar más accesible a los buceos sucesivos, y los peces que escapan de un ave pueden entrar en el alcance de otra. El comportamiento reduce el esfuerzo necesario para localizar cada presa por separado y aprovecha la concentración natural de los peces.

La ventaja ecológica de esta estrategia

La combinación de plumaje poco impermeable, buceo y pesca colectiva permite al cormorán explotar una fuente de alimento que no está disponible para las aves restringidas a la superficie. El animal puede seguir a los peces dentro del agua, mientras otras especies ocupan orillas, bancos de arena, copas de árboles o zonas poco profundas. Esa separación de estrategias disminuye la competencia directa por algunos recursos y amplía la variedad de funciones que cumplen las aves en los ambientes acuáticos.

Al capturar peces, el cormorán participa en la transferencia de energía entre la comunidad acuática y los depredadores que utilizan el agua y sus orillas. Su presencia también revela que existen puntos de descanso y alimentación accesibles en el entorno. El efecto no debe confundirse con un control automático de las poblaciones de peces. La cantidad capturada depende de la disponibilidad de presas, del espacio, de la época y de las condiciones locales, pero la especie integra de forma regular la red alimentaria de ríos, lagos y zonas costeras.

Dónde se puede observar el comportamiento

En Brasil, el biguá aparece en diferentes ambientes acuáticos, entre ellos ríos, lagunas, embalses, estuarios y áreas costeras. La postura de alas abiertas puede verse en estructuras cercanas al agua, sobre todo después de períodos de buceo. Observar a distancia permite percibir la secuencia: el ave entra en el agua, persigue peces, regresa a un punto de apoyo y expone el plumaje para que se seque.

Esta escena ayuda a interpretar el ambiente con más precisión. Las alas abiertas no indican necesariamente que el animal esté herido, atrapado o intentando volar. En muchos casos muestran que el ave está lidiando con la consecuencia directa de una adaptación al buceo. El cormorán acepta mojar más las plumas para alcanzar el alimento y luego usa el sol y el viento para recuperar la capacidad de vuelo.

El cormorán neotropical transforma una aparente desventaja en herramienta de pesca. Unas plumas que dejan pasar más agua reducen la flotación, y la postura al sol compensa el costo de bucear con el plumaje húmedo. Entre el agua y el aire, su comportamiento revela cómo una característica del cuerpo puede conectar alimentación, descanso y supervivencia.

Reportaje: Natália Santos / Revista Amazônia

Anne Silva
Editora · Amazonia Mag

Anne Silva es la editora de Amazonia Mag, la edición internacional de Revista Amazônia. Selecciona, traduce y adapta la cobertura de ciencia y medio ambiente del medio para lectores de habla hispana, con foco en la fauna, la flora, los ríos y la investigación de la Amazonía. Cada historia que edita se basa en estudios revisados por pares, datos oficiales y reportajes de la redacción de Revista Amazônia en Belém, Pará, Brasil. Más de Anne Silva →

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