La expedición a las nacientes remotas del Amazonas en Perú
A más de 5.000 metros de altitud, en el Nevado Mismi, un goteo de deshielo da origen al mayor río del planeta. Qué encontraron allí las expediciones científicas.
A más de 5.000 metros de altitud, en el Nevado Mismi, un goteo de deshielo da origen al mayor río del planeta. Qué encontraron allí las expediciones científicas.
Un hueso de la garganta hasta veinticinco veces mayor de lo esperado convierte al mono aullador en el animal terrestre más ruidoso de las Américas, con un rugido que cruza cinco kilómetros de selva. Y esa potencia tiene un precio.
El zopilote aura no busca comida con los ojos: un bulbo olfatorio enorme le permite oler los gases de la putrefacción bajo la copa cerrada de la Amazonia, y eso lo convierte en el primero en llegar y en el limpiador silencioso del bosque.
La serpiente venenosa más grande de las Américas puede pasar semanas inmóvil sobre las hojas secas sin que nadie la distinga del suelo. Cómo funciona su camuflaje disruptivo y por qué explica casi todos los encuentros con personas.
Tras 110 años de ausencia, la nutria gigante volvió al río Bermejo, en el Chaco argentino. Su regreso no es solo una buena noticia de fauna: funciona como un diagnóstico vivo de la salud de toda la cuenca.
El sistema DETER, del INPE, detecta alertas de deforestación en áreas a partir de 3 hectáreas y entrega coordenadas a los equipos en tierra en menos de 24 horas. Así funciona la vigilancia orbital brasileña.
En el oeste de Pará, la Floresta Nacional del Tapajós protege 527 mil hectáreas y árboles de más de 500 años. Allí el ecoturismo de base comunitaria financia la conservación y sostiene a 28 comunidades.
La mayoría de los pichones que aparecen en el suelo no está abandonada: atraviesa la etapa de volantón, con los padres cerca. Retirarlos interrumpe un aprendizaje que solo su propia especie puede transmitir, y el rescate debe quedar restringido a heridas visibles o peligro inminente, siempre con el órgano ambiental competente.
En el Tapajós y en las cabeceras de Mato Grosso y Rondônia hay ríos con más de diez metros de visibilidad bajo el agua. Son acuarios naturales sostenidos por suelos que filtran y por el bosque que protege las orillas.
La arqueología confirma redes urbanas, caminos y obras de tierra en la Amazonía siglos antes de la llegada de los portugueses. La selva nunca estuvo vacía.